No canten victoria

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Seguramente habréis leído que ésta es la peor semana de Donald Trump desde que empezó su carrera a la Casa Blanca. Desde luego, la prensa se está frotando las manos (ya sin ningún tipo de disimulo, queda muy poco para el gran día y no hay tiempo para hacerse el remilgado con banalidades como la objetividad o la ética periodística).

Primero vino la grabación clandestina con sus comentarios vulgares y luego la espantada de varios dirigentes del Partido Republicano. En medio, el segundo cara a cara con Hillary.

Y al fondo, algunas encuestas muy contradictorias entre sí. Por ejemplo, según los sondeos, los estadounidenses no dieron excesiva importancia a la grabación del viernes y vieron a Hillary como ganadora del debate del domingo. Sin embargo, Trump perdió mucha intención de voto después de la publicación de esa grabación y recuperó algo después del debate. Algo no encaja.

¿Mienten las encuestas? Seguramente. Aunque tiendo a pensar que quienes más están mintiendo son los encuestados. Me explico: por un lado, a la gente no le gusta que la juzguen por mojigata, por eso si nos preguntan por una conversación sexual es posible que no queramos admitir que nos ha escandalizado. «No es para tanto, yo soy moderno». Sin embargo, a los seres humanos tampoco nos gusta ser identificados con pervertidos, así que cuando nos pregunten si vamos a votar a un candidato que según un vídeo que acaba de salir a la luz lo es, probablemente tampoco nos hará gracia reconocerlo.

Dicho esto, en este momento la campaña de Clinton está cometiendo dos fallos gordos que se le pueden volver en contra muy rápido. Primero, insistir con el tema de la grabación. La gente ya la ha visto y ya se ha sentido avergonzada, en parte por la propia conversación y en parte porque todo el que la ha escuchado se ha sentido identificado de una u otra manera. Yo, por ejemplo, no pude acabar de verla.

Y es que hipocresías al margen, todo los hombres del mundo han tenido y tienen conversaciones de esa naturaleza o peores cuando están en confianza. Y ellas hacen exactamente lo mismo. Negar esto es bastante ridículo.

Cuando Hillary y los medios de comunicación no sólo se recrean en las declaraciones privadas de Trump, sino que las convierten en una especie de acusación de abuso sexual, lo que en realidad están haciendo es llamar abusadores sexuales a todos los votantes. Y sí, todos sabemos lo que dicen las encíclicas de la corrección política y todos podemos justificar que cuando nosotros hablamos o actuamos así no es tan grave, pero internamente, a nivel subconsciente, siempre sufriremos cierto grado de disonancia cognitiva (sostener dos ideas contradictorias al mismo tiempo). Y es verdad que el tema daña la imagen de Trump, claro que sí, pero no es buena idea machacar a los votantes con cosas que les violentan.

El otro gran error de Hillary y uno de los grandes motivos por los que sigo convencido de que va a perder las elecciones es que no está sabiendo aprovechar estos momentos de subidón en su campaña para presentar su alternativa. Al revés, se pone en posición de asedio y sigue atacando a Trump, si cabe con más agresividad. Y es que aunque Hillary ha vendido bien esa parte –machacar al votante con que Trump representa un peligro para EEUU y para el mundo–, en este momento a su campaña le sobra mucha negatividad y le falta añadir emociones positivas e ilusionantes. Porque si no, lo que le está diciendo a los electores es que su única opción es conformarse con lo que hay, algo que resulta que a los electores tampoco les gusta, según todas las encuestas y según el voto masivo que recibieron los candidatos outsiders en la temporada de primarias.

Por el contrario, Trump sí ha hecho los deberes. Primero dibujó un panorama sombrío de EEUU para persuadir al votante de que tenía que huir de ahí y después creó un escenario paradisíaco en el que éste estuviera encantado de refugiarse, esa ‘América grande otra vez’ que es muy fácil de vender porque cada cual puede interpretar la grandeza como mejor se adapte a sus deseos. De hecho, de ahí la ambigüedad calculada de Trump en tantos temas.

En definitiva, Hillary ha creado una emoción de rechazo, pero no su antítesis. Y de hecho, ninguno de los muchos periódicos que la han apoyado ha sabido ir más allá de decir que Trump es un ogro y ella está muy preparada. ¿Preparada para qué? ¿Para dar a los ciudadanos más de lo mismo?

Ahí está uno de los grandes fallos de esta campaña, el mismo que cometieron los partidarios del Remain en el Reino Unido. Entonces también enfocaron toda su energía en pintar toda clase de peligros si ganaba el Brexit, pero nadie supo explicar cuál era la alternativa, más allá de seguir en una Unión Europea que no les convencía ni a ellos mismos. Nada que ver con toda la épica y la vuelta a la grandeza imperial que vendieron los partidarios del Leave. Y allí la elección era irreversible. En EEUU, lo irreversible es quedarse con el producto de siempre; si no compran a Trump ahora no podrán comprar algo parecido jamás. Pero si lo compran y no les gusta, siempre pueden devolverlo dentro de 4 años.

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2 comentarios en “No canten victoria

  1. +1000
    La hipocresía de los medios es tremenda. En el debate había dos personas. A una por ahora todo lo que le han pillado son insultos a mujeres concretas y comentarios que, sí, son más habituales de lo que nadie quiere admitir.

    La otra vive con, protege y ha sacado en campaña a un señor que está acusado de abusador y violador por varias mujeres.

    Pero el que tiene un problema con las mujeres es el primero. Aham. Me saca de quicio …

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  2. Muy interesante tanto este artículo como otros en los que se desgranan los aciertos y equívocos de según qué políticos.

    Aun así, creo que el hecho de que estos métodos funcionen lo único que demuestran es que la sociedad es imbécil, idiota, gilipollas o llámese como se quiera. A mí jamás me van a venir con milongas ni unos ni otros. Ni siquiera las marcas comerciales -como ha comentado en otro artículo sobre el iPhone y el otro teléfono inteligente-. Pero claro, yo soy crítico conmigo mismo. Soy el primero en reconocer si me he equivocado. En aceptar que he metido la pata y en intentar poner un remedio para las próximas veces.

    La verdad es que no termino de lograr comprender por qué hay gente tan manipulable. Por mucho que se mencione que si el cerebro está pensado para tal, o cual… no lo tengo claro. Creo que en el fondo no es así, o no del todo. Toda esta manipulación “barata” que se da en casi cualquier parte del planeta, dudo que se pudiera dar justo después de la Segunda Guerra Mundial. Tengo la impresión de que es la educación y la sociedad la que va idiotizándose y la que deriva en todo esto. Porque al final, como comenta, todo es cuestión de autoengañarse y autojustificarse. ¿Para qué? En cierto modo para ser feliz. La ignorancia es la felicidad. Sin embargo, una persona puede ser feliz siendo crítica y conociendo las desgracias de esta vida. Lo único que necesita es estar preparado para ello. ¿Y cómo se prepara uno para ello? Pues con la educación. Y no me refiero a la educación que te den, sino a la que puedas darte tú mismo. Me refiero a leer libros, a escritores, filósofos… ver cuadros de pintores, etcétera. Ser una persona curiosa y con ganas de replantearte cómo son las cosas. Creo que todo esto no es tan difícil, lo que ocurre es que se encargan de eliminarlo en base a la educación, a la televisión, etcétera. O eso me parece.

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